Saturno: Los Límites del Maestro

Saturno define estructuras y fronteras creando el marco donde ha de desarrollarse nuestras acciones. Nos enfrentará con las restricciones, el deber y las responsabilidades, mostrándonos nuestros propios límites. Utilizará para ello muchas veces el dolor y el sacrificio como via de conocimiento, al enfrentarnos con aquellos aspectos de nosotros mismos que necesitan ser atendidos y cultivados. Al enfrentarnos al reto de Saturno, nos fortalecemos y somos recompensados con un mayor conocimiento de nosotros mismos.

«En la limitación se encuentra por primera vez al maestro». Saturno nos moviliza para que cultivemos ciertas cualidades y características, que posiblemente no nos habriamos preocupado de desarrollar a menos que presiones internas o externas nos obligasen a ello.

La polaridad Urano-Saturno representa el conflicto entre las fuerzas del orden (Saturno) y las fuerzas del caos (Urano); entre lo conocido y los desconocido. Mientras Urano simboliza esa actividad creadora que se expande sin límites, Saturno impone límites a esa naturaleza creadora. Sin embargo, también esos límites tienen sentido, ya que nos permite el crecimiento y la maduración, impidiendo que el avance hacia lo desconocido se haga de forma apresurada y peligrosa. Una vez alcanzado el adecuado estado interior, de maduración de los proyectos e ideales, las barreras limitadoras se disuelven de forma natural pudiendo abordar sin riesgos los nuevos horizontes que nos presenta Urano.

Urano intentará romper las barreras, hacernos trascender los límites del pasado, de lo establecido, mientras Saturno nos aferra a lo conocido, haciéndonos conservadores y caducos. Quizás, lo más provechoso es intentar integrar dentro de esa visión uraniana lo mejor de las antiguas estructuras, modificándolas cuando sea necesario, aprendiendo del pasado en vez de rechazarlo de entrada.

Sturno: el Creador de Estructuras

A nivel cabalístico, Saturno es el rostro visible de Binah, el Séfira que sacrificó parte de su luz para podernos dar un mundo en el que fuera posible nuestra existencia. Por lo tanto, la idea de sacrificio es básica y fundamental en Saturno y, dondequiera que se encuentre situado en un horóscopo, significa que allí se producirá una restricción, una disminución de aquello que el sector anuncia. En este sentido, la posición de Saturno en un horóscopo señalará nuestra obra humana, es decir, señalará la parcela de luz que nuestro Ego ha decidido convertir en materia en la presente encarnación.

Saturno instituye, por lo tanto, nuestro destino. Es decir, nos dará a cada uno el escenario, el marco en el que tendremos que vivir. No actuará caprichosamente al instituir este marco, sino que tendrá en cuenta las necesidades engendradas por nuestro pasado, (el karma a pagar), y las necesidades de nuestra evolución (el programa del Ego: ver El Sol: el Programa Humano). Una vez instituido este escenario nuestra vida tendrá que desarrollarse necesariamente en él, pero seremos libres de amueblar este escenario como nos plazca, ya que Saturno no pone los detalles, sino tan sólo las paredes, el marco al que no podemos escapar. En una palabra, Saturno pondrá el marco, el escenario, pero no su utilización, que dependerá de nuestro libre albedrío.