Plutón: La Energía Transformadora

“Mientras no hayas muerto y vuelto a levantarte, extranjero eres para la tierra oscura”

[GOETHE]

Plutón (Hades) es el Dios de los infiernos en la mitología romana. Plutón relaciona el pasado con el futuro, sacando al exterior lo que se encontraba profundamente enterrado, a la manera de un volcán, que al entrar en erupción, sitúa fuera las piedras que estaban dentro, creando así, súbitamente, una nueva realidad. En nosotros, Plutón vacía lo que en nuestro interior se encontraba cristalizado y de ahí la idea de regenerador. Plutón se relaciona con los instintos más profundos (muy en la línea de la simbología de Escorpio), con las cuestiones de poder y magnetismo, así como con las grandes transformaciones. Está asociado al renacimiento y a la regeneración, al ciclo de vida-muerte, a los procesos vitales de transformación y cambio. Plutón nos enfrentará a nuestro mundo interior, a todo lo que allí ocultamos y que también forma parte de nosotros. Sólo cuando nos enfrentamos con nuestros propios miedos, a aquellas partes de nosotros que consideramos vergonzosas y somos capaces de aceptarnos tal cual somos, podremos iniciar el camino de vuelta a través de la regeneración y la transformación de esos aspectos oscuros de nuestra personalidad. Tal es el objetivo de la energía plutoniana: hacernos descender hasta las profundidades de nuestra personalidad para enseñarnos que también allí podemos encontrar luz y conocimiento. Plutón se asocia con el mito de la muerte. Indudablemente, es necesario que muera esa vieja personalidad para que pueda renacer, desde nuestro interior, una nueva personalidad más completa e integrada. Como el Ave Fénix, es necesario morir para renacer de nuestras cenizas.

Plutón genera cambios revolucionarios. Aunque con una mano destruye y aniquila, con la otra está dispuesto a construir sobre bases diferentes. Plutón nos lleva a las tinieblas de nuestro propio inconsciente para barrer lo que ya no sirve y así poder reconocer otros potenciales escondidos allí. Finalmente, después de una experiencia plutoniana, el alma descubre cuanta sabiduría interior logró y cuanta fuerza es capaz de manifestar para actuar trascendiendo todas las limitaciones, doctrinas e intereses creados. Plutón describe cómo manejamos el poder, personal y no personal, ya sea sufriendo el poder de los demás o ejerciéndolo nosotros mismos. En un nivel humano, Plutón suele representar lo esencial de nuestra vida: o sea, ¿en qué tenemos que concentrarnos si queremos efectuar un verdadero salto desde un nivel a otro en la vida?

Plutón funciona a veces como la mano del destino, ya que no sólo nos exige, sino que nos obliga a separarnos de los elementos de nuestra vida que ya no nos sirven, y también a dar los pasos necesarios para seguir en el camino de nuestro destino. Interpretando el concepto destino como los deseos interiores que hemos formado nosotros mismos, podemos interpretar a Plutón como los contenidos subconscientes que surgen a la superficie de la conciencia cuando sea preciso, para asegurar que realicemos lo que interiormente estamos buscando. O en plan simple: si no estamos viviendo como debemos hacerlo (es decir, como sabemos interiormente que tendríamos que vivir), Plutón nos presenta la necesidad de efectuar estos cambios, queramos o no queramos. La posición natal de Plutón señala lo que puede considerarse un desafío para toda la vida, un área crucial que necesita regeneración de alguna manera y que se convierte en un hito para la evaluación del crecimiento.

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