Mercurio

Mercurio representa la ley de Binah en un mundo próximo al físico, puesto que se mueve en ese mundo etérico, conocido cabalísticamente como de formación. Binah (saturno) instituye la ley de arriba, la general-cósmica, y Mercurio identifica abajo, en el reino de la multiplicidad, lo que es idéntico a lo de arriba. Mercurio será, pues, el planeta que desde abajo ha de llevarnos a descubrir cómo son las cosas arriba.

En la mitología,Mercurio era considerado el mensajero de los dioses, de ahí la relación de este planeta con la comunicación, el pensamiento, el intelecto y los viajes cortos. Su misión es transmitirnos el mundo de la ley superior, representado por Saturno, a niveles terrenales y prácticos, para hacernos más fácil su comprensión. Es decir, Saturno proporciona la ley, las estructuras, pero no el entendimiento y la comprensión (que muchas veces nos llega de forma dramática a través de la acción correctora de Marte). Será a través de Mercurio, de las realidades concretas, de lo pequeño, comprendiendo su funcionamiento, como podremos entender las realidades superiores, aplicando simplemente la ley de la analogía:como arriba es abajo;como abajo es arriba. Si Saturno es la inteligencia global, Mercurio representa la inteligencia práctica.

Cabalísticamente, Mercurio será el encargado de transmitirnos la Verdad y, será a través del sector de la carta en que se encuentre Mercurio, donde iremos en pos de ella. Será a través de Mercurio como podremos conectar con el mundo de las realidades superiores, de lo que está más allá, representado por Neptuno (que en el mundo de la cábala es considerado la octava superior de Mercurio). Negativamente puede dar lugar al mentiroso, al charlatán, a los engaños y las traiciones. Mercurio supone la creación del pensamiento, acercándonos a las realidades concretas, para una vez analizadas y trabajadas, poder subir y conectar con el Todo.

Los planetas de la derecha: Urano, Júpiter, Venus, pueden inducirnos a funcionar de acuerdo con las leyes cósmicas, pero no nos aportarán la comprensión de por qué las cosas son así y no de otra manera. La comprensión nos vendrá de los planetas de la izquierda y será desde abajo que esa comprensión empezará, puesto que nuestra conciencia está proyectada hacia el mundo material, que es el que nos sirve de escenario para nuestras experiencias. Por ello Mercurio es el que abre las puertas de nuestra mente a las realidades superiores. Es el iniciador y su símbolo se encuentra inscrito en todos los templos iniciáticos. Su posición en un horóscopo indicará la aptitud del individuo para comprender <la relación entre las cosas>, que es la facultad suprema de la inteligencia.

Una posición fuerte de Mercurio en un horóscopo será, pues, indicio de que la persona posee capacidad de análisis, de crítica, de síntesis y de discernir la verdad encerrada en cada cosa. En el zodíaco, Mercurio trabaja con los materiales de Géminis y de Virgo. En Géminis, Mercurio actúa positivamente, aportando discernimiento a la exteriorización de nuestras ideas. A través de Virgo, Mercurio actúa por su polaridad negativa, sirviendo sus materiales de tapiz rodante, por decirlo así, que conduce a la quintaesencia de las experiencias adquiridas en los cuatro ciclos elementales, (fuego, agua, aire, tierra), al nuevo gran ciclo que se iniciará con Aries.

Los malos aspectos planetarios sobre Mercurio perturbarán las funciones intelectuales. Por un lado (Géminis) entorpecerán la facultad de discernir lo que es o no es adecuado al establecimiento material, dando lugar al individuo con lagunas de comportamiento; al que no sabe sacar partido de las situaciones materiales, al que no ve las oportunidades porque la conexión entre la realidad material y la función inteligente está alterada. Por otro lado (Virgo), no acertarán a transmitir el concentrado de sus experiencias totales a la avanzadilla del Ego, a fin de que éste las tome en cuenta al elaborar su política, lo cual le conducirá a tropezar dos veces en el mismo obstáculo y a tener que repetir curso, por así decirlo. O sea, que ni la personalidad material dispondrá de la inteligencia de arriba, ni el Ego tendrá la información procedente de abajo.

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