La Luna

La Luna es el rostro visible de Yesod y su función es convertir en imágenes concretas las pulsiones procedentes de los demás planetas. En el zodíaco, la Luna trabaja con los materiales de Cáncer, de los que recibe la facultad de imaginar, es decir, su facultad de convertir en imágenes lo que no es más que un impulso sin historia, procedente de cualquier centro de vida. Esto nos enseña que detrás de cada anécdota que vivimos, -anécdota que es la imagen que encontramos- hay un impulso, una señal luminosa que quiere indicarnos algo, quiere interiorizar en nuestra conciencia una información relativa al funcionamiento del universo.

La Luna no actúa por libre y lo que hace es manifestar y plasmar el mensaje y los guiones de los demás planetas. Al igual que nuestro satélite, que no tiene luz propia y simplemente refleja la luz del sol, la Luna de nuestra carta canalizará la energía del Sol (Ego Superior) y será a través de ella como nuestra voluntad se cristalizará y manifestará en el mundo material. La Luna proporciona multitud de imágenes y la capacidad de plasmar todo aquello relacionado con su posición por signo y casa. Si el Sol representa el principio masculino, la Voluntad creadora, la Luna simboliza el principio femenino, la fecundidad creadora, lo que nos permitirá plasmar en actos el programa de nuestro Ego Superior (determinado por la posición del Sol y el resto de planetas). Por lo tanto, no recibimos de la Luna ninguna propiedad en particular, es una simple transmisora de las pulsiones procedentes de los planetas y, si al hablar del Sol dijimos que ningún aspecto planetario es efectivo sin la ayuda de un aspecto solar, aquí hemos de añadir que para que la influencia del Sol surta efecto, es necesario que la Luna nos lo trasmita.

Como hemos dicho, la luna representa el arquetipo femenino, la madre. En el tema de un hombre, representa la parte escondida, oculta de su personalidad, que se manifestará a través de su pareja o bien (si no tiene) a través de las mujeres que pasen por su vida. En un tema femenino, se manifestará en su carácter, su personalidad, su voluntad. En ambos casos representa a la madre, la infancia, el pasado, el hogar, las emociones y las raíces.

Al referirnos al Sol ya dijimos que la Luna representa la polaridad femenina del alma humana y que en el escenario de la vida física, unas veces nos identificamos con el Sol y nacemos bajo el sexo masculino, y otras veces nos identificamos con la Luna y nacemos bajo el sexo femenino. Si en el universo, las funciones del Sol no son las mismas que las de la Luna, es evidente que en la vida microcósmica tampoco lo serán las del hombre y de la mujer. Los malos aspectos planetarios sobre la Luna nos dirán, como ya hemos apuntado antes, si los impulsos planetarios son captados con nitidez. Puede que un planeta determinado monopolice la producción de imágenes, y que otros se vean excluidos de ese instrumento de difusión, de manera que aunque los impulsos se produzcan, no podrán ser nunca cristalizados y hechos realidad. Una Luna mal aspectada, para una mujer, es el anuncio de un carácter difícil. Para un hombre, anuncia la captación de una mujer difícil, y para ambos, madre conflictiva.

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