Cuadratura

La próxima parada en el sendero es la cuadratura, es decir, la separación de 90 grados entre dos planetas. Este aspecto esta considerado como el peor de los malos, puesto que une violentamente dos elementos inconciliables: el fuego con el agua o con la tierra; o el aire con el agua o con la tierra. A esta reunión de elementos contrarios se añade la descarga energética de una intensidad extraordinaria, de modo que el individuo dispone de mucha más energía que la normalmente necesaria para realizar un acto convencional. De ahí que la cuadratura lleva a descarrilar, impulsando al individuo a actuar fuera de su norma y dándole la capacidad de realizar actos desmesurados.

La cuadratura actúa sobre la naturaleza emotiva del individuo, y si el sextil podemos identificarlo con Júpiter (o sea, el Séfira Hesed), por su posición en el árbol, la cuadratura podemos identificarla con Marte, cuya misión es enseñar a los que no son capaces de aprender por los caminos del Bien. Actúa sobre las emociones, y ha de impulsar al individuo hacia una conducta emotiva desordenada. Pero si el peso de las convenciones es muy fuerte en la persona, si su educación moral es muy rígida, entonces se producirá un violento conflicto entre sus impulsos antisociales provenientes del aspecto y su sentido de la moral y del deber. Se producirá entonces un bloqueo de la energías que no podrá exteriorizar, y al no hacerlo, esas energías, en el interior, pueden alterar profundamente la marcha física del organismo, es decir, darán lugar a la aparición de la enfermedad, sobre todo la enfermedad de tipo nervioso. ya que las energías parasitarias circulando por el interior desconcertarán los distintos centros y no podrán realizar sus funciones normales. La respuesta positiva sería abrir cauces nuevos a la acción cotidiana, realizar algo fuera de lo ordinario, ser un héroe en un dominio determinado.

Vemos aquí que la cuadratura es un mal aspecto porque rompe con el ritmo cotidiano de la vida, pero sólo en períodos de cuadratura, -u oposición-, dispondremos de cantidades suficientes de energía para realizar hazañas extraordinarias. Es bajo la cuadratura que tiene lugar la transmutación alquímica que permite al individuo dejar los niveles ordinarios para elevarse a más altas cimas.

Así pues, si el sextil nos anuncia la feliz concordancia entre las intenciones emotivas del individuo y las posibilidades exteriores de realizarlas, la cuadratura nos anunciará la incompatibilidad entre lo que el individuo quiere y lo que es posible obtener del medio ambiente que le cobija. De ahí que ante la imposibilidad de hacer efectivos sus deseos, la persona fuerce las cosas, que ejerza una violenta presión sobre ellas, con la esperanza de que así sus deseos pueden integrarse a una realidad hostil que los rehuye.

Si la cuadratura de ida nos impulsa a la realización de un objetivo material y nos predispone a matar si es preciso para conseguirlo, la cuadratura de retorno nos impide, con la misma fuerza, a la realización de un objetivo espiritual; es decir, nos impulsa a desprendernos de nuestra carga material para conquistar la sabiduría que el envoltorio físico encierra. En la cuadratura de ida, el director de las operaciones es nuestra personalidad mortal; pero en la cuadratura de retorno, el director del programa es nuestro Ego, y si en la primera Marte nos presenta su mano izquierda para golpear sin piedad, en la segunda Marte nos ofrece su diestra para reintegrarnos al Paraíso que perdiéramos. Como ocurre con la semicuadratura, la cuadratura es portadora de karma; la de retorno, liberalizadora; en la de ida creamos el Mal, en la de retorno ese mal nos es reintegrado y el dolor que experimentamos nos purifica.

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