La Casa I

El Ascendente de una carta astral es el punto de la bóveda celeste que empezaba a asomar por el Este en el momento del nacimiento. El signo Ascendente nace cuando nacemos nosotros y por lo tanto sus cualidades (positivas y negativas) se quedaran marcadas en nosotros. El Ascendente marca la cúspide de la casa I. Esta casa es el canal a través del cual proyectamos nuestra personalidad en todo lo que nos rodea. Es nuestro nacimiento, nuestra presentación al mundo y reflejará como nos ven los demás. Describe el material de que disponemos para elaborar el programa humano que viene marcado por el signo solar. Ese material viene indicado por el desarrollo de las cualidades y caracteristicas del signo que está en ascenso.

El Ascendente nos puede orientar sobre aquello que hemos dejado sin acabar, así como el bagaje (cúmulo de experiéncias) que traemos del pasado y que ha de servirnos para realizar los trabajos marcados para la presente encarnación. Descubrir esas herramientas y aprender a utilizarlas para llevar a cabo nuestro programa profundo,ha de ser la tarea fundamental durante una primera etapa de nuestras vidas. Suele ocurrir que, al sentirnos cómodos con el desarrollo de nuestro Ascendente, ya que es algo que traemos del pasado y nos resulta fácil su manejo, nos estancamos en nuestro desarrollo evolutivo y no llegamos a tomar conciencia de que hemos de dar el salto (una vez aprendido el programa de nuestro Ascendente) hacia nuestro programa humano, señalado por el signo solar.

El Ascendente puede ser la manera en que salimos del huevo, pero aquello que nos hace crecer es el signo solar. En otros términos, el Ascendente es la senda que nos lleva hacia el Sol. El Sol (signo solar) es el tipo de héroe que somos, pero el Ascendente es la búsqueda en que hemos de empeñarnos. El Sol es porqué estamos aquí; el Ascendente es cómo llegamos hasta allí.

El signo solar indica de qué forma el individuo recibe las energías cósmicas, mientras que el Ascendente nos indica de qué forma las derrama sobre su entorno. El signo solar nos dice cómo es la persona; el signo ascendente nos dice lo que hace. Por esta razón,el Ascendente nos indica cuál será la forma más habitual que cada persona tiene de afrontar los asuntos y experiencias que habrá de vivir, resaltando los principales rasgos de su personalidad humana. Por otro lado, guarda analogía con los comienzos (nace cuando nacemos nosotros) y configura el nacimiento de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos y de nuestros actos.

La Casa I expresa a nivel terrestre lo que Aries representa a nivel celeste. Si Aries es la puerta a través de la cual Dios comunica con el hombre, la Casa I será el canal a través del cual nosotros proyectamos nuestra personalidad a la Tierra. Si Aries es el promotor del designio espiritual, la Casa I será la que dibuje nuestra silueta física. En ella encontraremos la estructura del cuerpo de la persona, así como la clave de su código genético. La Casa I o Ascendente nos indicará su propósito en la actual encarnación. La Casa I es la Casa Yod de las Casas de Fuego, y en ella el individuo planta las semillas de su carácter, que han de darle como cosecha un destino. La voluntad es la fuerza dominante en esta Casa.

Los malos aspectos sobre la Casa I o Ascendente desnaturalizarán el propósito del individuo, lo obligarán a emitirlo en condiciones no adecuadas, en un medio ambiente o a través de un medio ambiente que no es idóneo, cosa que hará difícil su contacto con aquellos a los que el propósito va dirigido. La sociedad, o la familia, o el cónyuge, o el medio profesional no serán los idóneos para la manifestación de su personalidad y deberá luchar toda su vida contra esa adversidad. Si esos malos aspectos vienen del Sol o de la Luna, el enemigo será él mismo, según sea hombre o mujer, o bien su cónyuge; es decir, su Yo espiritual, su Ego, será hostil a los propósitos de su personalidad pasajera y su propia naturaleza interna será la que destruya los planes elaborados por la personalidad material, hasta que ésta se someta a aquélla.

La acumulación de planetas en el Ascendente dará a la persona un protagonismo excesivo; hará que sienta una necesidad imperiosa de sobresalir, de ser alguien a toda costa, de realizar hazañas, sean las que sean. Ese individuo dispondrá de una fuerza aparente y será fácilmente manipulado por otras personas, representadas por los planetas situados en este sector, las cuales le asegurarán su protagonismo con tal de que sirva a sus intereses.