La Casa VIII

La Casa VIII expresa en la Tierra las potencialidades de Escorpio. Dijimos al estudiar el signo que en él los sentimientos se concentran convirtiéndose en poderes interiores. La Casa VIII es, pues, el sector que nos informa sobre las tendencias sexuales del individuo y sobre su personalidad erótica.

Mientras en la Casa opuesta (la casa II) consideramos el tema de la supervivencia y la estabilidad, la Casa VIII nos introduce a las experiencias de crisis que nos arrancan de nuestro mundo seguro para entrar en el misterio y las profundidades de lo desconocido. Esta casa se puede considerar por tanto, la casa de las transformaciones y se relaciona con la evolución, los cambios, la regeneración, las crisis, la muerte, las herencias o legados, el dinero de otros, el sexo como trascendencia, la astrología.

A la Casa VIII se le considera la casa de la muerte, no sólo de la física, sino las transformaciones, dejar de ser una cosa para convertirse en otra. La casa ocho representa en esencia la energía compartida con los otros, la fusión con los otros y con aspectos de uno mismo (rechazados, negados, ocultos, reprimidos), lo que no creo ser (la sombra). Se trata de un encuentro de energías, ya sea de diferentes partes de uno mismo, ya sea con energías que el otro trae.

El tema de la casa VIII es descubrir que no soy quien creía ser, y por esto aparece el conflicto ya que implica una destrucción de los bordes del ego y de la identidad, con el desgarro y el dolor que éste puede conllevar, pero también con la posibilidad de resolverlo. Es decir el conflicto como dinamizador del proceso.

La Casa VIII es una de las más complejas y extensa en su significado. Asociada al signo de Escorpio y su regente Plutón, plantea temas oscuros como la muerte, el sexo y el poder. En el zodíaco instituido, tal como se nos presenta hoy, la máxima separación posible entre dos puntos es de 180 grados, puesto que la rueda zodiacal consta de 360 grados. Ello significa que, a partir del punto 180 se produce un retorno al principio. Partiendo de Aries, la máxima separación es Libra, de modo que con Escorpio en la Casa VIII se inicia el retorno a lo primordial. Ese retorno, en términos de existencia, equivale a la muerte, ya que con la muerte física el alma se eleva a los mundos superiores.

Los malos aspectos planetarios sobre este sector indicarán que el estado de fortuna de nuestro cónyuge y aliados es precario; que será difícil que su dinero llegue hasta nosotros, y si su estado de fortuna es bueno, tendrán dificultad en heredar. El excesivo número de planetas sobre este sector será indicio de dependencia de la fortuna de los demás y de estar atado a intereses capitales y probablemente económicos.