La Casa IV

La Casa IV expresa en la Tierra las potencialidades de Cáncer. Vimos al estudiar el signo que de Cáncer nace toda idea de propiedad y de privatización, de modo que la Casa IV significará la materialización de esta idea. Será pues, la que nos informe sobre la vida privada del individuo, sobre su vida íntima y sobre sus posesiones materiales, empezando por la fundamental: su hogar. El fundamento de todo edificio humano radica en los sentimientos y Cáncer es el motor del que arranca todo el potencial sentimental.

En el signo de Cáncer se produce literalmente la «caída» de los mundos espirituales, representados por los signos de Fuego, a un mundo inferior, el del Agua. La espiritualidad cae en los sentimientos, y si bien esa espiritualidad pierde su mundo, ilumina con su luz un universo que, sin ese fenómeno, permanecería oscuro. Las Casas son los canales a través de los cuales se expresan las energias de los signos. La Casa IV canalizará, pues, los sentimientos puros, capaces de producir nuestra propia regeneración y la ajena, la de los hombres y la del mundo, puesto que en las aguas de Cáncer, se encuentra el Fuego de la espiritualidad interiorizado en ellas. La Casa IV será así el canal que libere las fuerzas regeneradoras encerradas en nosotros. Canaliza igualmente todo lo que hay en el individuo de anterior, pasado, infantil, maternal, por cuanto en esos estados anteriores se encuentra simbólicamente la pureza que ha de transmutar nuestra vida.

Por otro lado, también encontraremos todo lo que nos proporciona una base y estabilidad emocional. El hogar y la infancia. Por otra parte, la madre es el fundamento del ser viviente, de modo que la Casa IV nos indicará todo lo relacionado con la madre, su temperamento, su forma de ser, su vida, sus problemas. Nuestras raíces y el pasado. Cómo somos en la profundidad de nuestro interior. Representa la familia de origen, las relaciones con los padres, con la tradición, con la patria, con la política y la Iglesia. Indica el lugar del individuo dentro de su propia casa y en su país. Esta casa estará conectada con el entorno íntimo. Particularmente se refiere a los padres y al ambiente emocional en el hogar. Los planetas aquí describirán qué tipo de hogar te atrae y cuáles son las actividades que ocurrirán en el mismo. Esta casa también está relacionada con los antepasados, normalmente los del padre. Los planetas se expresarán de forma particular e íntima, mostrando los lazos familiares. Situaciones planetarias difíciles revelarán los problemas en los asuntos domésticos. La casa IV mostrará identificación emocional y un sentido de pertenencia. Esto puede extenderse desde la seguridad de las cuatro paredes de un hogar hasta las fronteras de la nación donde uno pertenece. Una casa cuarta fuerte puede inclinar a permanecer anclado en los propios orígenes, en las propias raíces.

Los malos aspectos planetarios sobre la Casa IV harán que los cimientos sobre los que se asienta el individuo sean poco firme, de modo que por buenas que sean las condiciones en otros dominios, el edificio de su vida se tambaleará y todo resultará precario, empezando por su propia madre, que carecerá o de medios o de inteligencia para orientar adecuadamente al individuo. Hogar inestable, cambios frecuentes en casa, desarraigo, dificultad en echar raíces, la vida a la intemperie, dificultades en el hogar, en la familia, en la ciudad natal.

Cuando muchos planetas se encuentran en la Casa IV: cambios de casa, hogar ambulante, emocionalidad profunda aunque no aparente. En casos extremos, con malos aspectos: ancestralidad podrida por el agua, herencia malsana, enfermedades hereditarias, enfermedades contraídas en el claustro materno.