Tauro

Tauro es el signo fijo de tierra, el He de su elemento y el segundo He de los signos fijos. Representa la fase de interiorización del elemento material. Si Capricornio es el constructor, Tauro es el que goza de lo construido en la etapa anterior. La experiencia de lo material no sería completa si el hombre no gozara de aquello que ha edificado, y Tauro representa la etapa de los goces. Si el Tauro está desarrollado espiritualmente, será el promotor del arte, de la ciencia, de la moral : será el mecenas que financiará todo lo que es noble. El Tauro convencional será el gran organizador de cócteles mundanos y consumidor de caviar.

El papel del Tauro es fundamental en la sociedad ya que, al disponer normalmente de los medios necesarios para mover las cosas, la configuración del mundo depende en gran parte de él. Estos medios no tienen porque traducirse forzosamente en papel de banco, sino que puede tratarse de estructuras, marcos, tribunas, escenarios desde los cuales poder moverse. Decíamos que los Tauro vienen a gozar, pero a lo que vienen en realidad es a disfrutar de una total libertad de crear, de ejercer esa prerrogativa divina de poder construir el mundo a su antojo.

Venus, el planeta regente, confiere al signo su refinamiento, su amor por el arte (por su disfrute más que por su creación), su sensibilidad y su gusto por el detalle, por lo superfluo, por lo fragmentario. Al estar conectado con los sentidos y con los deseos, Venus transmite a Tauro el afán de gozarlo y poseerlo todo. La influencia venusiana exalta la realidad para hacerla más apetecible. Nos referimos aquí a la parte más mundanal de Venus, a la parte interior del planeta, ya que la parte superior, daría a un mecenas.

Venus Regente de Tauro

Primer Decanato de Tauro: en este Decanato se realizan trabajos de recapitulación correspondientes a Capricornio. En este Decanato tendremos, pues, a los individuos que vuelven a construir, que se arman otra vez de la escuadra y el compás para trazar las líneas de los edificios que han de permitir que han de permitir a la sociedad expresarse. La única diferencia es que no están en Capricornio, sino en Tauro, y que su vinculación a ese signo los apartará de lo general para enfocar su óptica hacia lo particular, lo pequeño, incluso lo diminuto. La clave de Capricornio es construir; la de Tauro es gozar, de modo que los goces deberán ser compartidos con el trabajo. Si se ha nacido en este Decanato (como ya hemos dicho) es señal de que en el período anterior no se edificó lo que debía edificarse y de ahí que haya que volver a la tarea.

Segundo Decanato de Tauro: En este Decanato se realizan los trabajos propios del signo. El individuo cuyo Sol, Ascendente u otros planetas se encuentren en ese espacio zodiacal, vivirá las experiencias propias de Tauro en su día y en su hora, ni recapitulando un pasado, ni anticipando un porvenir. Ya hemos dicho que Tauro representa el placer ganado con esfuerzo, la recompensa a los trabajos realizados anteriormente, ya que al encontrarse al final de un gran ciclo de experiencias, recibirá aquí el premio del cosmos por todos los trabajos realizados hasta entonces. Esa recompensa le vendrá al individuo en forma de abundancia natural. El Zodíaco es un camino de evolución en el que todo sucede con estricta justicia. Los signos llamados fijos son los que acumulan los valores de cada elemento. En Leo se acumulan los valores morales; en Escorpio, los sentimientos; en Acuario, las ideas, y en Tauro, los bienes materiales. Una vida de goces y de abundancia puede constituir el punto de arranque de una asombrosa evolución espiritual, puesto que nada resulta tan activo para nuestro progreso como lo que hacemos. La posibilidad de acción de ese individuo es inmensa, ya que con sus bienes materiales, los nativos de este decanato poseen la semilla de la edificación de un nuevo mundo, de modo que de él depende la configuración del mañana. El Tauro del segundo Decanato será una persona pacífica, ¿qué necesidad tendría de hacer daño a nadie? Pero, ¿Podrá decirse de él que ha pasado por el mundo haciendo el bien? Éste quizá sea el problema de estos nativos: ser útiles a los demás.

Tercer Decanato de Tauro: en este Decanato se realizan, además de los propios del signo, trabajos de anticipación correspondientes al signo de Virgo. La tendencia activa en Tauro es la de gozar de los bienes materiales; la de Virgo consiste en desprenderse de ellos. La asociación de los valores de los dos signos hará que estos nativos vivan al mismo tiempo la plenitud de los goces y la necesidad de abandonarlos. Tauro es el signo que con más eficacia detiene a los individuos en su camino evolutivo, el que más produce identificaciones perversas con el sueño de abundancia que se está viviendo. Pero en su tercer Decanato el nativo ya se ha levantado de ese sueño y se pone en camino. Anticipa su marcha hacia adelante; su conciencia es lúcida y sabe que aquello no es el final. Abandonará sus posesiones, sus placeres, para convertirlos en objeto de estudio que le aporte más conocimiento sobre el misterio de la vida y del cosmos.

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