Capricornio

Capricornio es el primer signo del elemento Tierra. Es el Yod de este Elemento y en el que se concretan todos los impulsos de los tres ciclos precedentes: la voluntad de acción del Fuego, los deseos del Agua y la fuerza mental del Aire. Por lo tanto, es la puerta de entrada en el mundo físico, realizando las mismas funciones que Aries, Cáncer y Libra en sus respectivos elementos. En el estadio anterior, representado por Géminis, hemos visto al hombre empeñado en estructurar el mundo según sus ideas. Llegado el final del proceso, el individuo se da cuenta de que no bastan las ideas para cambiar el mundo y que es preciso poner las manos en la masa y transformarlo físicamente, poniendo ladrillo sobre ladrillo, hasta dar cima a la nueva realidad. Ése es el trabajo de Capricornio.

El programa humano de este nativo consistirá pues, en edificar formas físicas, arquetipos y formas sociales, es decir, instituciones que den cabida a la vida social. Saturno, el planeta regente, es el creador de marcos del Zodíaco. Parte de su cometido consiste en reducir, concentrar, dar cohesión a las cosas y fragmentarlas (para que, por partes, puedan entenderse y analizarse mejor). Su papel es consolidador, estructurador y organizador. Por consiguiente, Capricornio es signo de constructores, de los que ponen la primera piedra a toda edificación, material o espiritual. En una palabra: Capricornio es el organizador de la convivencia.

Si es capaz de captar la parte oculta de su programa -aunque, de momento, esta clase de Capricornios no abunda-, construirá marcos físicos o sociales que favorezcan la expresión y el desarrollo del espíritu, escenarios adecuados para la meditación, para la búsqueda de una armonía interna, o dictará leyes que se adapten al discurrir cósmico. Si se ocupa de construir realidades sociales o de crear instituciones, las leyes que promulgue serán justas y beneficiarán a todo el mundo. La búsqueda de la verdad para este nativo sólo se realizará a nivel funcional: al pan, pan y al vino, vino. Positivista a ultranza, sólo cree en lo que puede palpar.

El Zodíaco es un camino evolutivo por el que todos debemos necesariamente pasar a lo largo de nuestras vidas. Cuando se llega a Capricornio nos hemos hecho ya espiritualmente, emotivamente, intelectualmente y ahora, tenemos que construir nuestra morada material, la nuestra particular y la de la sociedad en que nos ha tocado vivir. Volcados en la tarea material, muchos son los Capricornio que olvidan su patria espiritual y se guían no por las reglas morales, ni siquiera por la fuerza de la razón, sino únicamente por los resultados prácticos. Y son esos resultados los que los devuelven a la espiritualidad, ya que, decíamos a principio, sus fracasos y sus triunfos les harán descubrir que vivimos en un mundo en el que todo está ordenado por una inteligencia cósmica, y si se procede de acuerdo con este orden, todo irá bien y si se actúa de espaldas a él, todo irá mal.

En el proceso creativo, Capricornio está regido por Malkuth, el Séfira que representa a nuestra Tierra. Malkuth es la última Séfira, la décima, del Árbol Cabalístico y pertenece al Mundo de Acción. En el Zodíaco, corresponde al Ascendente o Casa I. Este centro representa pues nuestra tierra humana, nuestro mundo físico. Los nueve centros anteriores simbolizan otros tantos grupos de facultades que debemos adquirir a lo largo de nuestro recorrido humano, vida tras vida. Malkuth será pues el resultado de nuestra actividad anterior. Todos los centros de vida desembocan finalmente en Malkuth, es decir en nuestra personalidad material, transformándola. En este punto, todo se transforma en acontecimiento, en realidad palpable.

Primer Decanato de Capricornio: en este Decanato se realizan los trabajos propios del signo. Este Decanato contiene las semillas de todas las edificaciones materiales que existen, entendiendo como materiales tanto las construcciones físicas: casas, ciudades… Como las instituciones sociales que constituyen el engranaje del funcionamiento de la sociedad, en lo que tienen de organización material de los componentes humanos. Los nativos de este Decanato serán pues los grandes constructores de la sociedad, tanto en sentido material como espiritual y aunque no ejerzan esa facultad como profesión, lanzarán sus ideas al vuelo y éstas serán captadas por personas que las pondrán en práctica, consciente o inconscientemente.

Segundo Decanato de Capricornio: en este Decanato se realizan además de los trabajos propios, trabajos de anticipación correspondientes a Tauro. Tauro es el signo del bienestar, el de los goces, y si en el primer Decanato se construye para la necesidad, en el segundo se hace para el amor, el gusto y el placer. A nivel social, los nativos de este Decanato serán los que trabajen en adecuar las ideas del líder a las estructuras emotivas del pueblo, haciendo que esas ideas asimilables por la masa. De un modo u otro estos individuos serán siempre la tierra en la que la semilla o germen de la nueva edificación ha de crecer. En Capricornio se construye no sólo en el aspecto material, sino, como hemos dicho, en el espiritual. Si lo que construye el capricorniano del segundo Decanato son leyes, reglamentos, si genera instituciones, lo hará pensando en los que tendrán que soportadas, introducirá en ellas el aspecto Amor; mientras que el primer Decanato sólo buscará lo justo.

Tercer Decanato de Capricornio: En este Decanato se realizan, además de los propios del signo, trabajos de anticipación, correspondientes a Virgo. La asociación de Capricornio (signo de las construcciones) con Virgo (signo de demoliciones) una en un mismo haz las ideas de construcción y de derribo, de manera que los adscritos a este Decanato participarán en las tareas de Capricornio derribando los edificios para dar lugar a nuevas construcciones.

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