El Zodiaco Constituido y el Zodiaco Constituyente.

La Cábala es una de las sabidurías más antiguas de nuestra historia, pero sus enseñanzas son totalmente vigentes hoy día. Se la puede considerar como un manual del comportamiento humano, así como de la organización en el macro y microcosmos. Nos describe la relación de todo proceso de vida interior y exterior, de todo lo que existe. Podríamos decir que es la matriz de las culturas de desarrollo espiritual occidental. El origen de esta enseñanza proviene del Antiguo Egipto, aunque más tarde forma parte del saber de la mística hebrea. Se desarrolla posteriormente sobre todo en Europa a partir del los siglos XI. Es parte del sistema filosófico y teosófico revelado al ser humano para contestar las preguntas eternas del hombre acerca de la naturaleza del Mundo, de Dios, del Universo, del Génesis y del destino de la humanidad. Cábala significa transmisión. El Zohar o el Sepher Yetzirah, son dos de los más importantes libros cabalísticos y en ellos hallamos los fundamentos de la astrología.

Así pues, la Astrocábala utiliza los mismos fundamentos que la astrología tradicional, arquetipos zodiacales, planetas, aspectos, etc.… pero además basa su estudio en la estructura del Árbol de la Vida o Etz Hayim, un organigrama que se compone de 10 Centros o Sephiroth que guardan correspondencia con el sistema planetario, repartidos en 3 columnas que se conectan mediante Senderos.

La rueda zodiacal está compuesta por 12 signos que, siguiendo el orden conocido, dan lugar al zodiaco constituido. Pero desde el punto de vista cabalístico, existe otro orden como consecuencia del momento en que se manifestaron las diferente fuerzas que forman dicho zodiaco. Es el denominado zodiaco constituyente. En el inició los trabajos de creación de nuestro universo, se utilizaron (o se manifestó) en primer lugar las Fuerzas o Energías de los signos de Fuego (Voluntad), en segundo lugar las Fuerzas de los signos de Agua (Amor), en tercer lugar las Fuerzas de los signos de Aire (Ideas) y finalmente las fuerzas de los signos de Tierra que dio lugar a la materialización de ese universo. Así, el orden del zodiaco constituyente es: Aries-Leo-Sagitario-Cáncer-Escorpio-Piscis-Libra-Acuario-Géminis-Capricornio-Tauro-Virgo.

Cada una de las fuerzas del Zodiaco se expresa en nosotros en tres tiempos sucesivos: nos penetra, permanece y sale. Cuando la fuerza penetra en nosotros, nos hace depositarios de un potencial que es un motor que nos pone en marcha hacia algo que en su momento se realizará. Los signos portadores de esa fuerza de penetración se conocen astrológicamente como signos cardinales. El elemento Fuego representa la fase Yod y en él está activo Kether-voluntad. Viene luego el tiempo de permanencia o interiorización, en el que las fuerzas cósmicas operan en nuestra naturaleza interna, plantando en nosotros las semillas que han dejado los signos anteriores. Los signos que realizan este trabajo se conocen con el nombre de signos fijos. El elemento Agua representa la fase He y la fuerza activa es Hochmah-Amor.

Los elementos y las Fuerzas del Universo

Por último, en la fase de salida o exteriorización, tendremos que la fuerza que nos penetró en la primera fase, que germinó en nosotros en la segunda, sale al exterior transformada, según el contenido de nuestra naturaleza interna. Los signos portadores de esta tercera fuerza se conocen con el nombre de signos dobles o comunes. El elemento Aire representa la fase Vav y la fuerza activa es Binah-Inteligencia estructuradora.

Resumiendo lo que acabamos de decir: los pertenecientes a signos de fuego pondrán en el mundo las semillas de las cosas y, como tales, serán portadores de futuro. Los pertenecientes a signos de agua ofrecerán su propia tierra corporal y emocional para que esa semilla pueda enraizarse: serán portadores de amor, que se expresa como un ardor interno que los impulsa a llevar a la perfección la obra. También sus frutos corresponderán a una etapa futura, pero a un futuro ya más inmediato. Los pertenecientes a signos de aire realizarán su obra a través de la ley y el orden: son portadores de lógica y de razón e instituyen el marco legal en el que la obra podrá ser realizada. Los pertenecientes a los signos de tierra son los que instituyen realmente en el mundo físico lo que el espíritu proyectó en su día.

Es importante conocer y respetar las diferentes fases (Yod-He-Vav) dentro de los ciclos de cada uno de los Elementos, ya que así podremos realizar los trabajos correspondientes a cada fase en el momento adecuado, obteniendo así los frutos deseados en cada uno de nuestros proyectos, ya sean espirituales (Fuego), sentimentales (Agua), intelectuales (Aire) o físicos (Tierra).

Muchas veces ocurre que un proyecto al que hemos dedicado grandes esfuerzos, no obtiene los resultados deseados. Eso se debe, en la mayoría de los casos, a que no hemos respetado los pasos y el orden adecuado. Generalmente, después de concebir un proyecto, queremos materializarlo enseguida, sin dedicar el tiempo suficiente al estudio y perfección del mismo, con lo que la base no es sólida y todo acaba por venirse abajo.

Los 12 signos son las 12 fuentes primordiales de energía que han permitido y permiten la edificación de todo lo creado. Como pequeños universos en miniatura que somos, llevamos todos en nuestro cuerpo materia que obedece a las leyes de los 12 signos. Los signos del Zodíaco constituyen, pues, un camino que ineludiblemente debemos recorrer una y otra vez, hasta haber vivido todas las experiencias posibles. En este recorrido, el individuo se atasca a menudo. La compresión de la Astrología nos sugiere que estamos inmersos en un universo en tránsito, hacia una perfección cada día mayor, cuya epopeya no concluirá hasta que dominemos los resortes de la Creación y nos convirtamos en creadores de un nuevo Universo, más perfecto y humano. La Astrocábala es una herramienta para llegar a encontrar un sentido a nuestro peregrinaje humano, para conocer los errores que cometimos en nuestras anteriores existencias, que nos son en parte revelados por la posición (en nuestra Carta Natal) de los planetas en los Decanatos, y para saber cuales son nuestras asignaturas pendientes en ese largo camino de regreso hacia las fuentes divinas.

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