La Estructura Saturno-Urano-Plutón y los ciclos de crisis II (2008-2023)

La Estructura Saturno-Urano-Plutón y los ciclos de crisis II (2008-2023)

«Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.»

Ayn Rand (1950)

La realidad que hoy conocemos, deberá sufrir los dolores del parto, coexistiendo en esta época las dos visiones del mundo y de nuestras sociedades: por un lado la percepción de que nos encaminamos hacia un mundo más humano, más progresista a la vez que veremos también la peor cara de la moneda, la intolerancia, los excesos del poder etc . Será un difícil equilibrio entre progresismo y conservadurismo, tolerancia y fascismo, pacifismo y violencia extremista. Un momento de polaridad extrema propio de un mundo que acaba y otro que reclama su lugar.

Estamos en la fase final de este gran período que supone el Tránsito de Plutón por Capricornio, activado por grandes aspectos con otros planetas lentos, y de nosotros depende crear un nuevo orden con estructuras sociales, económicas y políticas más justas…Todo ello dentro de un movimiento global de convulsión colectiva, que dejará paso a una sociedad más limpia y evolucionada, donde se desvanecerán modelos ya caducos, para dar paso a nuevas formas de hacer tanto política como socialmente. Actualmente la pandemia provocada por el coronavirus, al igual que la crisis financiera del principio de este periodo, ha puesto de manifiesto la incapacidad del sistema capitalista y neoliberal de solucionar los problemas reales de las personas.

Independientemente si esta pandemia es consecuencia de la conjunción Saturno-Plutón (indudablemente este es un aspecto difícil que se produce en el último período del tránsito de Plutón por Capricornio, y seguramente representa el último aviso para que aprendamos las lecciones que, una y otra vez, aparcamos para el curso siguiente), creo que es importante tener una visión global del periodo completo y de la oportunidad que tenemos la humanidad de aprender de estas crisis.

Plutón en Capricornio (2008-2024) nos ofrece la oportunidad de derrumbar las viejas estructuras, de transformar y depurar todo aquello que no va en la línea de nuestro programa humano como un ser colectivo que somos (Gaia), sacando a la luz todo aquello que está oculto y corrompido. Saturno en Capricornio (2017-2020) entrará en la última fase para consolidar todo aquello que es positivo y generar nuevas estructuras, más adecuadas al nuevo orden que está naciendo. No se trata de destruir todo lo que hemos creado hasta ahora, simplemente de conservar aquello que vale la pena y de sentar las bases de las nuevas estructuras. Júpiter en Capricornio (2019-2020) nos aportará una visión más amplia y la búsqueda de nuevos horizontes. Saturno quiere conservar los límites y mantenerse en su propio terreno ya conocido y Júpiter nos insta a crecer y a expandirnos… En esa lucha surge la oportunidad de aprovechar lo mejor del pasado y dejar espacio para nuevas formas de convivencia.

Plutón se va a asegurar que las instituciones, organizaciones y corporaciones cambien por completo, mientras que con la entrada de Saturno en Capricornio comenzaremos a vislumbrar como rehacer las nuevas estructuras del mundo. Plutón (el planeta del alma) transitando por el signo de Capricornio exige una acción responsable y es el gestor catártico que limpia y deja al desnudo lo esencial. En combinación con Saturno (planeta de las estructuras) pone en marcha una profunda transformación.

Tenemos que asumir que cada una de nuestras actuaciones compromete o afecta al resto, somos partes de este engranaje, nos anclamos en la misma realidad, funcionamos al unísono, desde nuestro libre albedrío, pero todos con un nexo común: asumir nuestro programa humano. Todo lo que hacemos repercute en otros y así sucesivamente. El cambio es irreversible e imparable, y esta etapa de agitación solo acaba de empezar y nos toca prepararnos para vivirla a fondo y darnos cuenta de que no solo afecta a una parte de la población que resulta ser siempre la de enfrente, sino que la renovación está en camino. Se trata de indignarnos, sí, pero hacerlo con coherencia, de nada sirve ir en contra de… sino a favor de lo que se expresa desde el corazón, porque en definitiva esta es la vía iniciática que nos permite transitar por el camino del auténtico cambio.

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