Mercurio: El Mensajero de los Dioses

Mercurio: El Mensajero de los Dioses

En la mitología, Mercurio era considerado el mensajero de los dioses, de ahí la relación de este planeta con la comunicación, el pensamiento, el intelecto y los viajes cortos. Su misión es transmitirnos el mundo de la ley superior, representado por Saturno, a niveles terrenales y prácticos, para hacernos más fácil su comprensión. Es decir, Saturno proporciona la ley, las estructuras, pero no el entendimiento y la comprensión. Será a través de Mercurio, de las realidades concretas, de lo pequeño, comprendiendo su funcionamiento, como podremos entender las realidades superiores, aplicando simplemente la ley de la analogía:como arriba es abajo; como abajo es arriba. Si Saturno es la inteligencia global, Mercurio representa la inteligencia práctica.

Cabalísticamente, Mercurio será el encargado de transmitirnos la Verdad y, será a través del sector de la carta en que se encuentre, donde iremos en pos de ella. Será a través de Mercurio como podremos conectar con el mundo de las realidades superiores, de lo que está más allá, representado por Neptuno (que en el mundo de la cábala es considerado la octava superior de Mercurio). Es el iniciador y su símbolo se encuentra inscrito en todos los templos iniciáticos. Su posición en un horóscopo indicará la aptitud del individuo para comprender la relación entre las cosas, que es la facultad suprema de la inteligencia.

Mercurio y la búsqueda de la verdad

Mercurio supone la creación del pensamiento, acercándonos a las realidades concretas, para una vez analizadas y trabajadas, poder subir y conectar con el Todo. Una posición fuerte de Mercurio en un horóscopo será, pues, indicio de que la persona posee capacidad de análisis, de crítica, de síntesis y de discernir la verdad encerrada en cada cosa. En el zodíaco, Mercurio trabaja con los materiales de Géminis y de Virgo. En Géminis, Mercurio actúa positivamente, aportando discernimiento a la exteriorización de nuestras ideas. A través de Virgo, Mercurio actúa por su polaridad negativa, sirviendo sus materiales de tapiz rodante, por decirlo así, que conduce a la quintaesencia de las experiencias adquiridas en los cuatro ciclos elementales, (fuego, agua, aire, tierra), al nuevo gran ciclo que se iniciará con Aries.

Los malos aspectos planetarios sobre Mercurio perturbarán las funciones intelectuales. Por un lado (Géminis) entorpecerán la facultad de discernir lo que es o no es adecuado, dando lugar al mentiroso, al charlatán, a los engaños y las traiciones. Por otro lado (Virgo), dificultará el aprendizaje y asimilación de las experiencias, lo que conducirá a la persona a tropezar dos veces en el mismo obstáculo y a tener que repetir curso, por así decirlo.

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